lunes, 28 de agosto de 2017

Hagamos dinero fácil y con nuestra mente



Anualmente se crean inventos de diferentes magnitudes y del que un ser humano jamás podrá contar. Algunos de ellos nos facilitan la vida y nos acompañan en nuestras actividades diarias, como lo son el Facebook, la goma borrador, el líquido corrector, la cámara, el teléfono móvil, entre otros.

Cada uno de estos inventos nacieron del ocio e ingenio de la mente humana, y uno que otro sin darnos cuenta, han acaparado toda nuestra atención y se han vuelto indispensables en nuestro día a día.
Mentes creativas
En el caso del líquido corrector, su creadora Bette Nesmith, fue una mecanógrafa que a diario lidiaba con la frustración de un despido, debido a sus constantes errores en las notas que redactaba.

Para Nesmith, lo peor que antecedió a la Segunda Guerra Mundial, fue la revolución y rápido alcance que tuvieron las máquinas de escribir eléctricas.

Por consiguiente, Bette tuvo que ingeniarse cómo dejar de marcar errores mientras laboraba, y una idea surgió tras encontrarse frente a unos pintores, ya que los mismos para corregir sus fallas, colocaban una capa extra de pintura sobre la equivocación, y continuaban su trabajo.


A raíz de esta epifanía, la mecanógrafa, mezcló acuarela blanca y agua en un pequeño envase, y con la ayuda de un pincel, cada que cometía un error en una página, simplemente pintaba encima, y cuando la pintura secaba, volvía a escribir la letra.
Otras secretarias, patidifusas por la utilidad del invento, le pidieron a Bette que les proporcionara botellas de la pintura milagrosa, para que ellas también pudiesen agilizar su trabajo.

El invento de su vida
De esta manera, Nesmith inició a compartir su mezcla en el mundo de la mecanografía, al cual llamó “Mistake Out”, en español, “Fuera Error".

Con la ayuda de un vendedor de suministros de oficina, un profesor de química y un empleado de una empresa de pintura, Bette experimentó en su cocina mezclando témpera, junto a otros químicos, para lograr un mejor producto que secara rápido y con mayor cobertura.

Para 1956, Bette Nesmith vendía botellas de ‘Mistake out’ a todas las secretarias del banco en el que laboraba, dando inicio a lo que sería la compañía que le cambiaría la vida para siempre.

Sucedido el éxito del producto, patentizó su creación bajo el nombre de ¨Liquid Paper¨, y en 1968, realizaba alrededor de 1 millón de botellas a la semana, no sólo en la versión original, sino en tres colores diferentes, cubriendo las necesidades de diferentes públicos.

Hay que trabajar
¿Cómo puede un error generar dinero? Fácil: Siendo emprendedor e ingenioso. La historia de Bette Nesmith, nos demuestra que algunas veces lo que creíamos para beneficio propio, puede convertirse, sin querer, en la solución para miles de personas.


Los grandes inventos han nacido de la necesidad del mismo creador en facilitarse su vida, o bien de agilizar un trabajo. Demos rienda suelta a nuestra imaginación porque nunca sabremos con qué podremos sacarnos la lotería y triunfar.


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